... Luego llegó Simón Pedro después de él, y entró en el monumento y vio las fajas allí colocadas, y el sudario que había estado sobre Su cabeza, no puesto con las fajas, sino envuelto aparte.
Parece obvio, según detalla el apóstol Juan en el Evangelio, que es el registro que más garantías nos proporciona acerca de la sepultura y resurrección de Cristo, y según también los antiguos hábitos de entierro judíos, que los paños de tela que se emplearon para envolver el cuerpo de Cristo en el momento de Su enterramiento fueron vendas de lino, lienzos o fajas, dependiendo de las diferentes traducciones de las escrituras originales. No obstante la procedencia y la legitimidad del sudario que muestra la imagen de un hombre que manifiesta todos los traumatismos relativos a la Pasión y que se conoce popularmente con el nombre de “Sábana Santa”, o “Síndone” para quienes creen de un modo fehaciente que ésta fue la misma tela que José de Arimatea compró para amortajar el cadáver del Mesías después de la crucifixión, son aún germen de un vehemente debate entre férvidos creyentes y escépticos y es más que probable que no quepa la posibilidad de zanjar esta polémica concerniente a la debatida tela cuando sus valedores están apasionadamente dispuestos a admitir las explicaciones que aluden a la naturaleza sobrenatural de la estampa que aparece representada en ella, cosa que desde una perspectiva racionalista acaba naufragando siempre en el profundo pozo de la inverosimilitud, en tanto que los más suspicaces descartan su legitimidad de facto, y dado que tanto unos como otros, desde sus diferentes enfoques, ocupan posiciones muy refractarias sobre la controvertida autenticidad del sudario y su mismo origen, es casi imposible que algún día se pueda dar una explicación al hecho que pueda satisfacer a todos.
A pesar de que según la interpretación de quienes se pronuncian a favor del sudario, que actualmente se halla en la Capilla Real de la Catedral de San Juan Bautista, en Turín, la fecha de su origen se consignaría en el primer siglo de esta era, la historia conocida de la tela no empieza hasta el siglo XIV. Por esa razón hay quien pretende vincular esta tela con la desaparecida imagen de Edesa, consignada por numerosos testimonios a partir del siglo X hasta el momento de su desaparición, si bien es cierto que constan más de cuarenta “auténticos” sudarios distribuidos y venerados alrededor del mundo, y es que a lo largo de los casi dos siglos que duraron las ocho homéricas cruzadas, cuando aquellos adalides ennoblecidos ahora por la disolución del tiempo que procedían de todos los rincones de la cristiandad se afanaron con disputable contención en expulsar de Tierra Santa a las hordas sarracenas, las reliquias originales de este lugar empezaron a proliferar y a tasarse en función de la reputación que otorgaban a quienes lograran escoltarlas hasta las lejanas plazas cristianas de occidente.
Es sabido que las reliquias deben ser los restos santos probos y rumies, fragmentos de sus cuerpos o adminículos que en algún momento hubieran estado en contacto directo con ellos y aunque su veneración, siempre y cuando se haya validado su legitimidad a pesar de los indisolubles problemas que esto comporta, suele estar reconocida por la Iglesia Católica, podría aventurarse que estos elementos vendrían a ser tanto como el sustituto de amuletos y fetiches, de todo aquello que la misma Iglesia impugna cuando exhorta a su feligresía a apartarse de toda superstición. De este modo no sólo han llegado hasta nuestros días decenas de sudarios, entre los que también cabría destacar el que se encuentra en la Iglesia Catedral de Oviedo, que se cuenta entre los más susceptibles objetos a culto a pesar de que la Iglesia aún no se ha pronunciado en relación a su posible autenticidad. En esta dilatada compilación de reliquias que se recoge en el ámbito del catolicismo, se idolatran decenas de dedos de Juan el Bautista, varias lanzas de Longinos, incontables clavos supuestamente empleados en la Pasión; coronas de espinos y tantas astillas procedentes de la Vera Cruz como para enmendar un bosque, suspiros de San José y lágrimas de María convenientemente embotellados y muchísimos más elementos que enmarañan la noción de un culto llevado al extremo más surrealista, como las posibles herramientas empleadas en la circuncisión de Cristo y hasta, por increíble que parezca, cuatro o cinco prepucios momificados que también se le adjudican a Él.
Como parece que las reliquias más consideradas son aquellas que guardan una relación directa con Cristo, su misma infancia no quedó excusada de este fervor perlado por los humores inmediatos de la característica picaresca, y así es como incluso los pañales que supuestamente empleó en los primeros días de su existencia terrenal, pasaron a engrosar este vasto inventario de objetos imposibles.
Arnau Solsona, un mercader de Lleida que vivió durante el siglo XIII, entregó una de estas reliquias, el Santo Pañal, el Sant Drap, que había adquirido en el antiguo reino de Túnez, a monseñor Guerau d´Andrià, obispo ilerdense que guardó el paño en un armario ostensorio decorado con un retablo de Pere Nunes y Pere Homdedeu en la Seu Vella de la ciudad hasta que Felipe V decidió emplear la sede como baluarte. Después de una agitada peregrinación, el pretendido vestigio se reubicó en la Seu Nova una vez consagrada y ultimada su construcción, y aunque obviamente se le atribuyeron propiedades curativas y sobrenaturales, acabó desapareciendo en un saqueo que tuvo lugar en medio de la catastrófica Guerra Civil Española y nunca se volvió a saber nada acerca de su paradero.
En cualquier caso y como sea que un elemento de estas características no podría jamás dejar de permanecer asociado a un lugar en donde fue venerado con tanto entusiasmo, se cuenta que un previsor sacristán guardó unas hebrillas del pañal que todavía se conservan encastadas en un medallón, y entre las diferentes peculiaridades atribuidas a éste, ahora sí, talismán, destaca una que es realmente reflejo de la fe que indefectiblemente se precisa para rendirse a su veneración eterna: la indestructibilidad.
j.m.m.Albiol
servido por j-m-m-albiol
2 comentarios
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Rontxi dijo
See you next week rontxi man???
:P
15 Junio 2007 | 02:01 PM