La Coctelera

j.m.m.Albiol

11 Octubre 2006

El "Santet" de Poblenou.

A partir de esa esencia biológica que es el cerebro humano, prorrumpió la savia espiritual.
Iezus el Kain.

El término “cementerio” es una acepción etimológica del griego “koimetérion”, que se traduce como “dormitorio”, y que fue empleado a partir del afianzamiento del cristianismo para sustituir la expresión, también griega, “necrópolis”, ciudad de los muertos, ya que la creencia cristiana aseveraba que este era un lugar de descanso hasta la fecha de la resurrección. Aunque el miedo a la muerte es una emoción común para el conjunto de la humanidad, resulta casi imposible concebir la significación de la correspondencia entre este mundo conocido y el venidero, si lo hay, al no podernos retraer de esa ingénita perspectiva egocéntrica que nos incita a negar un peligro real e inevitable para el cual, llegada la hora, no estaremos preparados. La misma naturaleza humana sublima ciertas necesidades espirituales que no tienen por qué estar ligadas necesariamente a la religión. Esta sufrida sed mística, intrínseca a nuestra humanidad, nos predispone a considerar que el hombre es un ser espiritual proyectado por un ente creador, un paladín, de una dimensión incalificable. Todo ser humano procura satisfacer, a su modo, esas limitaciones espirituales, y lograr colmarlas al fín, sería tanto como alzanzar el mayor objetivo en el plano existencial. De hecho, todas las civilizaciones conocidas han consagrado buena parte de su capacidad cognitiva al discurrido ejercicio de transcender a la muerte ofrendando ceremonias de deferencia a los extintos ascendientes. Los más pudientes pretendieron compensar sus lagunas morales financiando la construcción de grandes monumentos o con la creación, incluso, de entidades humanitarias, pero siempre con el firme propósito de prevalecer a su propia muerte en la memoria colectiva.

El cementerio del Poblenou, en Barcelona, germinó en la plena ebullición de una industria textil que venía favoreciendo considerablemente a un sector de la burguesia empeñado en dejar constancia de su notoriedad en este recinto, donde encomendaron la construcción de ostentosos edificios funerarios. Se inauguró en el año 1775 gracias al impulso del obispo Climent y fue demolido por Napoleón ya en el año 1813. Más tarde, en 1819, el joven arquitecto italiano Antoni Gines, vicecónsul de la Toscana, recibió el encargo de reconstruir aquel espacio que ahora se hacía indispensable por la elevada mortandad de aquellos días aciagos para el desarrollo de la vida y por la insalubridad atribuida a los acostumbrados sepulcros parroquiales, que a causa de la saturación empezaron a considerarse como la raíz de gravísimos focos epidémicos. Su distancia con respecto al ámbito de la ciudad, contrarió profundamente a la ciudadanía ante la imposibilidad de poder atender las sepulturas de quienes les faltaban debido a la inexistencia de un medio de transporte urbano que comunicase el recinto funerario con la población. Corresponde recordar que hablamos, casi, de otra edad, cuando todavía no se le había arrebatado a la naturaleza conurbana toda su magnificencia y las manadas de lobos abundaban hostigando a quienes se aventuraban a franquear el espacio interpuesto entre el nuevo cementerio y la ciudad.
El 27 de Julio de 1899, Francesc Canal i Ambròs, conocido popularmente como “el Santet” (“el Santito”), fallecía a la edad de 22 años en un fatal incendio. Había predicho su propia muerte a sus compañeros de trabajo, en los olvidados almacenes Siglo, así como muchos otros advenimientos. Francesc recibió sepultura en un nicho situado en la primera sección del cementerio de Poblenou, y su sepulcro, a partir de ese momento, se convirtió en un pequeño santuario donde todavía hoy acuden gentes necesitadas que confían en la leyenda que le atribuyó, a título póstumo, la facultad de obrar pequeños milagros o favores, como prefieren decir algunos, si se le piden con suficiente fe. Cuentan que “el Santet” era una de esas personas excepcionales a quien todos tenían gran aprecio, y que su desaparición fue muy sentida por su entorno. Así, el rumor acerca de esa capacidad que le habían atribuido a sus restos, trascendió casi de inmediato del ámbito de su contexto, y todavía hoy, transcurridos más de cien años desde su óbito, los nichos colindantes al del “Santet” sirven como contenedores para el depósito de decenas de objetos que han ido confiando, con diferente interés, quienes creen en la efectividad de sus prodigios: ortopedias, juguetes, flores en abundancia, cirios candentes y todo tipo de imágenes litúrgicas, además de los retratos de gente anónima y los exvotos que penden de los árboles circundantes, son ofrendas que rodean el sepulcro del malogrado Francesc, remodelado recientemente gracias a una importante donación particular y que contiene, al otro lado del vidrio que protege la piedra de la intemperie, cientos de solicitudes transcritas en papeles introducidos a través de la angosta oquedad interpuesta entre la obra y el marco. Tal vez sea la última esperanza para el trágico devenir de quienes, teniendo esa necesidad espiritual de la que hablábamos al principio, no saben ya dónde encontrarla. Quizá sólo sea un claro ejemplo de cómo, aún hoy, se sigue generando en nuestra sociedad el mismo fervor a los virtuales reflectores de nuestras necesidades espirituales que en las sociedades pretéritas, mal llamadas primitivas.
Para que el Catolicismo certifique un milagro, no es indispensable que exista una explicación científica. Atribuir un milagro a una persona fallecida, puede dar pie al proceso de beatificación que siempre precede a la canonización, aunque este no es, en absoluto, el caso de nuestro “Santet”. El caso es que desde el origen de la humanidad, parece que la ignorancia, el interés, o el poco asiento de algunos, ha provocado que cualquier hecho inexplicable a priori haya sido interpretado como un milagro, una señal de ese ente creador que trata de comunicarse con nosotros.

j.m.m.Albiol

servido por j-m-m-albiol 13 comentarios compártelo

13 comentarios · Escribe aquí tu comentario

manujaen

manujaen dijo

mientra uno tenga Fé, que más da en lol que sea, Que la iglesia lo reconozca o no es su problema. Somos Iberos!!!

14 Octubre 2006 | 03:11 AM

manujaen

manujaen dijo

Nuestros santos siguen salindo de los cerros!

14 Octubre 2006 | 03:15 AM

jAVIV

jAVIV dijo

NO ES TANTO UN PROBLEMA DE FE COMO DE SUPERSTICION. ASÍ ES COMO LO VEMOS NOSOTROS Y ASI ES COMO LO VEIAN LOS IBEROS Y ASI MISMO LO VE EL VATICANO O CUALQUIER REPRESENTACION DEL PODER DIVINO EN LA TIERRA.

14 Octubre 2006 | 11:39 AM

noname

noname dijo

El ser humano no acostumbra a experimentar nunca niungún tipo de necesidad espiritual. Lo que se produce es una llamada. Nosotros no elegimos, somos elegidos, y los santos, en el caso concreto del cristianismo, tamnién son elegidos por Él. Cualquier otra cosa, como el caso de este Santet, es pura superstición.

16 Octubre 2006 | 08:09 AM

esteban bernal quijano

esteban bernal quijano dijo

No habia oido nnca hablar de ese santo santet

15 Diciembre 2006 | 09:49 AM

-----

----- dijo

Conozco a una persona que visitó la tumba del Santet hace muchos años y en ella se le apareció un rostro. No es broma. ¿Sabéis por qué se le pudo aparecer?
Gracias.

31 Diciembre 2006 | 05:33 PM

javiv

javiv dijo

Por sugestión, ......., por pura sugestión

28 Enero 2007 | 11:12 PM

Creyente

Creyente dijo

Escucha -----, te quiero avisar de que eso es un aviso, y yo tampoco bromeo, ya que a un familiar de un amigo mío también le pasó algo parecido y desde entonces le han sucedido bastantes cosas malas a parte de raras.
Si a esa persona que tu dices, de verdad se le a aparecido, dile que tenga mucho cuidado, y si es una broma te advierto de que no juegues con esto ya que es igual que estar jugando con fuego.
Espero que lo de tu amigo no sea gran cosa.
Adiós.

14 Marzo 2007 | 04:56 PM

anonima40

anonima40 dijo

Yo vivo en Poblenou y en mi epoca de adolescente... soliamos ir yo y unas amigas a ver, rezar y ofrendar al santet... he estado enfrente de esa tumba... y lo único que tiene de espectacular son las ofrendas!
Y Respecto a lo del rostro, quizás se quedaría mirando alguna foto y luego le pareció ver esa cara... eso nos pasa a todos... efectos ópticos...
Ah y creyente, cuando empieza a ser familiar de un amigo... se podría decir k posiblmente sea leyenda urbana...

25 Abril 2007 | 04:29 PM

anonima40

anonima40 dijo

por cierto... la foto de después del texto lo único que tiene en comun con el santet es que estan en el mismo cementerio...

25 Abril 2007 | 04:31 PM

Abigail

Abigail dijo

¿sabes algo de lo que se dice de la calle Barea de Barcelona? Dicen que hay una puerta al infierno como en el escorial.

7 Junio 2007 | 06:46 PM

maria

maria dijo

Yo hace cosa de un año o mas me entere de estaba este santet en el cementerio de pueblo nuevo y fui a verlo,era algo alucinante ver la de cartas que habian hay fotos juguetes etc...Pero bueno despues de ir ese dia no fui mas y me olvidé,hoy me lo han vuelto a comentar y he querido mirar por internet y encontrado esta pagina,yo creo en el santet soy muy creyente y no dudo en ir un dia de estos,y ya que las cosas no me estan yendo muy bien que digamos pondre alguna vela y algun escrito.

Maria.

5 Diciembre 2007 | 02:31 AM

Sandra

Sandra dijo

Yo también fui y es de verdad alucinante pero no creo que lodemas lo sea. Es verdad que existe y esta allí pero todo lo demas ya se sabe.Cada uno que piense lo que le parezca.

8 Enero 2008 | 02:09 PM

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